viernes, 17 de noviembre de 2017

Potaje de otoño

Esta receta me la dio la señora que regentaba el establecimiento de frutos secos, y otras delicatessen, al que iba con cierta frecuencia (antes más que ahora), la había recuperado de sus mayores, escrito a máquina Olivetti y fotocopiada una a una para regalar a sus clientes. Se trataba de un potaje muy antiguo, cuyos principales ingredientes eran alubias o garbanzos y castañas. Debido a su austeridad lo he adaptado a mi cocina y procurado respetar su esencia, y creo que lo he conseguido. Me alegro de haber encontrado esta cuartilla, que tenía olvidada entre papeles, y poder preparar este guiso que con tanta devoción repartía esta buena mujer con la esperanza de rescatar platos de antaño. Así que sí, me ha gustado recoger el legado y darle continuidad, con los arreglos adecuados a la época actual, pero también con el peso de su propia historia. Después de tantas preparaciones maravillosas y sofisticadas que vemos a diario, un plato sencillo y sano como éste, a los amantes de la cuchara les va a encantar, espero que tanto o más que a mi. Al menos con ese optimismo la publico.



Ingredientes:

-12 castañas
-1 cebolla
-2 dientes de ajo
-1/2 pimiento rojo
-2 tomates maduros
-1 c/s de pimentón dulce
-200 g de alubias (las utilicé ya cocidas de bote)
-1 patata
-Aceite y sal
Para la picada:
-1 diente de ajo
-1 rebanada de pan
-2 castañas



Preparación:

Primero pelamos las castañas y las cocemos en agua diez minutos para quitarle la piel interior que tienen pegada. Reservamos. Picamos la cebolla y los ajos menudos, también el pimiento rojo en cuadraditos pequeños. Rehogamos en un fondo de aceite hasta que estén tiernos. Añadimos los tomates rallados que sofreimos con lo anterior. Introducimos las castañas y la patata pelada y troceada. Agregamos la cucharada de pimentón, damos unas vueltas y cubrimos de agua. Cocinamos unos 20 ó 25 minutos. Freímos el diente de ajo de la picada y el pan. Lo ponemos en el mortero o trituramos con las castañas, que se me rompieron al pelarlas y las utilicé para eso. Sacamos las alubias del bote, las ponemos en un colador, lavamos debajo del grifo para eliminar la gelatina del caldo y las ponemos, junto con la picada, en la olla. Cocemos unos diez minutos más y listo.


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martes, 14 de noviembre de 2017

Mejillones en tempura

Un aperitivo debe ser ligero, sencillo y rápido, ya que es la comida que se toma para abrir el apetito y más de una vez el recurso que empleamos cuando tenemos visitas inesperadas. Por eso utilizar conservas y algo más que tengamos por casa es muy práctico. Como latas de mejillones suele haber siempre en la despensa, prepararlas con una tempura ligera es hacer un bocado original y rico con el que sorprender a propios y extraños, y no nos ocupará más de quince minutos cocinarlo. Yo lo acompañé de una mayonesa para quienes prefirieron potenciar el sabor, pero no es que sea necesario, pues al utilizar mejillones en escabeche ya aportan su gustillo característico. El modo tempura para rebozar alimentos es uno de mis predilectos. Aunque lo hago principalmente con verduras, a veces me doy también estos otros caprichos. Y como ya sabéis que me entra la prisa por compartir las cosas que me parecen interesantes, no quiero privaros de que los probéis si os apetece, así pues, aquí están ya.



Ingredientes:

-3 latas de mejillones en escabeche (unos 30)
-6 c/s de harina de trigo
-3 c/s de harina de maíz
-1 cucharadita de levadura
-Agua muy fría
-Aceite



Preparación:

Sacamos los mejillones de sus latas y los extendemos sobre papel de cocina, con otro papel los tapamos y apretamos para secarlos bien del escabeche.
Preparamos la tempura poniendo en un cuenco las harinas, la levadura y vamos vertiendo agua que debe estar muy fría, casi helada, moviendo con un tenedor o varilla hasta conseguir el espesor deseado, que será ligero. Ponemos una sartén al fuego con abundante aceite, rebozamos los mejillones en la masa y vamos friendo en el aceite caliente. Sacamos a un papel absorvente y consumimos inmediatamente, es como están más ricos, aunque a mi fríos me gustan también. Yo los pinché en una brocheta para facilitar su degustación y porque quedan más molones.


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viernes, 10 de noviembre de 2017

Flan de calabaza

No he podido resistir la tentación de incluir calabaza dulce en el flan. Ya que lo considero uno de los mejores postres, también por su capacidad de integrar multitud de ingredientes, me apetecía probarlo con esta hortaliza otoñal y riquísima para mi. Como imaginaba, no me ha defraudado. Al machacar la calabaza groseramente con un tenedor, se ha ido al fondo, creando dos capas diferentes de color y sabor que me han encantado. No he querido mostrar el corte porque fue mi aportación a una comida con amigos y no iba a quedar bien, pero os animo a que lo preparéis y descubráis en primera persona ese regustillo y textura que se camelan al paladar. Y cuando lo deis a probar a las personas que tengáis cerca, solo debéis observar sus caras para saber si les gusta, en mi caso fueron de agrado, espero que en el vuestro también, o no me volveréis a escuchar.
Y no olvidéis pasarlo mejor que bien este finde.



Ingredientes:

-250 de calabaza de cacahuete limpia
-4 huevos
-100 g de azúcar (un poco más si sois golosos)
-1/2 l de leche entera
Caramelo:
-4 c/s de azúcar
-2 c/s de agua



Preparación:

Limpiamos la calabaza y la metemos en el microondas unos ocho minutos a máxima potencia. Sacamos y machacamos con un tenedor, si no está lo suficientemente tierna, la asamos unos minutos más. Mientras, hacemos el caramelo. En un cazo ponemos el azúcar y el agua, dejamos calentar hasta que se vaya formando el almíbar, mover en círculo si vemos que no se hace de forma uniforme. Cuando coja un poco de color volcar sobre una flanera distribuyendo el caramelo por el fondo y un poco las paredes. En un cuenco batimos los huevos, añadimos el azúcar, la calabaza y la leche y mezclamos todo muy bien. Vertemos sobre el caramelo. Introducimos la flanera tapada con papel de aluminio, al baño María, en el horno precalentado a 180 grados por espacio de unos 45 minutos. Pinchar con una brocheta para comprobar que está cuajado, tened en cuenta que cuando enfría queda más compacto, pero no debe estar líquido. Sacar, dejar enfriar y meterlo en la nevera. Volcar con cuidado en un plato o fuente, y listo para comer.


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martes, 7 de noviembre de 2017

Pollo a la hawaiana

De todas las recetas de pollo a la hawaiana que he visto, ésta es la que más me gusta. Y no solo porque está buenísima, también porque se tardan diez minutos en hacerla, es de las de tener en cuenta para una prisa. A la pechuga, que ya sabemos que por ser una carne magra puede quedar algo seca e insípida, este acompañamiento le va muy requetebién, ya que le aporta sabor, jugosidad y frescura. Lo del nombre debe ser por la piña o por su parecido con el sandwich, que fue el primer apelativo de los descubridores europeos para esta isla, según Santa Wikipedia. Aunque ya sabemos que el título es lo de menos, en la cocina lo que importa son los resultados y para mi éste es increíble, considerando su sencillez. En casa el veredicto final lo emiten mis hijos y en este caso ha sido favorable, así que, no hay más que hablar.
Esta receta la vi en:Cocina para todos



Ingredientes:

-2 filetes de pollo (pechuga)
-2 lonchas de jamón york
-2 puñaditos de queso rallado
-2 rodajas de piña
-Aceite, pimienta y sal



Preparación:

Pasamos las rodajas de piña por la plancha engrasada, las sacamos a un plato y reservamos. En la misma plancha ponemos los filetes salpimentados. Cuando estén hechos por un lado les damos la vuelta, les ponemos encima una loncha de jamón york, la cubrimos con queso rallado y lo tapamos con la rodaja de piña reservada. Tapamos la sartén para que se derrita el queso. Y ya está listo para degustar.


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viernes, 3 de noviembre de 2017

Caballa al horno

En cuanto mi marido enfila la caballa en el mercado, ya me está diciendo:- "Hay caballa y parece buena". Y eso significa:- "Yo quiero una". La verdad es que no tarda mucho en convencerme porque a mi también me gusta. Si no tengo más recetas en el blog es porque la forma en que preferimos comerla es de lo más austera, normalmente al horno salpimentada. Pero como a la de hoy le he colocado un majado migadito y ha quedado de lo más mona, he pensado que se merecía un posado pactado y una buena difusión. Y aquí la tenéis pues, que no se ni como he podido echarle las fotos del olorcito que me estaba llegando. Aunque veáis una, que es la mía, cociné para dos personas, solo que no considero necesario que se enfríen ambas en el tiempo de exposición y sacrifico una. Con este plato se come rico, sano y sin complicarse demasiado. Hay que animarse con el pescado que es un alimento buenísimo y camaleónico, admite cantidad de elaboraciones, pero sazonado sin más, a lo sumo unas gotas de limón, en la plancha, queda perfecto. Ahora hay muchos a buen precio. Aprovechémoslos.



Ingredientes:

-2 caballas medianas
-2 patatas
-1 cebolla
-Aceite, sal, pimienta y romero
Majado:
-1 diente de ajo picado
-1 puñadito de perejil picado
-4 cucharadas de pan rallado
-1 cucharada de pimentón dulce
-El zumo de un limón
-1 chorreón de aceite



Preparación:

Pelamos las patatas y las cortamos a láminas gruesas, como para tortilla, las extendemos en una fuente de horno que habremos engrasado con  aceite de oliva. Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana, la mezclamos con las patatas. Salpimentamos y podemos ponerle alguna hierba que nos guste, yo le puse romero. Introducimos en el horno a 190 grados, unos veinte minutos.
Mientras, preparamos el majado mezclando todos los ingrediente en un cuenco, quedará como unas migas. Lavamos las caballas, que el pescadero habrá abierto en forma de libro, las secamos y salpimentamos. Sacamos la fuente de las patatas del horno y sobre ellas colocamos las caballas. Les ponemos las migas por encima, apretando bien contra la carne para que se adhieran. Metemos de nuevo al horno hasta que las veamos hechas, dependerá de su tamaño, yo las tuve 20 minutos. Si las consumimos en el momento estarán super ricas.


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martes, 31 de octubre de 2017

Mermelada de membrillo

Yo sigo a lo mio con esta atracción que siento por el otoño y sus productos que me lleva a utilizarlos una y otra vez en distintas recetas. Hoy toca membrillo y como ya tengo publicada la carne de membrillo, he preparado una mermelada. Hasta ahora mi participación en ellas había sido la de pinche, pero yo creo que me ha quedado muy rica, aunque mi marido insiste en que le falta azúcar. Ya sabéis, para los más golosos, tened en cuenta que la que lleva no es suficiente.
Aprovecho, ya que mañana es el día de los Santos Difuntos, para dedicar un cariñoso recuerdo a mi abuela que le gustaba mucho cocinar este fruto, con gran satisfacción de mi abuelo que le encantaba comérselo. Igualmente estarán presentes todas las personas que ya no están con nosotros y que nunca olvidaremos. Para quienes celebren castañadas, halloween, tosantos y cuantas fiestas sean típicas, espero que tengáis una jornada llena de regalos, sorpresas y sustos. Y lo más importante, festejemos la vida con todo lo que nos da, es un regalo precioso.



Ingredientes:

-900 g de membrillo limpio con piel
-400 g de azúcar
-100 ml de agua
-1 palo de canela
-El zumo de un limón



Preparación:

Lavamos los membrillos bien, pues les dejaremos la piel, y quitaremos semillas, partes duras o picaduras que puedan tener. Los troceamos y colocamos en una cazuela. Añadimos el azúcar, agua, el palito de canela y el zumo de un limón. Ponemos al fuego y llevamos a ebullición, momento en el que bajaremos el fuego al mínimo y dejaremos cocer hasta que al pincharlos estén tiernos. Sacamos la canela y pasamos todo por la batidora. Llenamos en caliente los tarros que habremos esterilizado, tapamos y colocamos boca abajo para que hagan el vacío.
Para esterilizar los tarros puse éstos junto con sus tapaderas, limpios, en una olla, cubiertos de agua. Cuando empezó a hervir, bajé el fuego al mínimo y los dejé 20 minutos. También los dejé enfriar en el agua, los saqué con cuidado y los puse boca abajo en un paño limpio. Una vez llenos, se tapan y se ponen boca abajo, pero aún así, como no tenía muchos y alguno regalé, los metí en la nevera. Eso se llama curarse en salud.


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viernes, 27 de octubre de 2017

Revuelto de verduras con piñones y granada

Cuando comencé a escribir este blog no lo hice con la pretensión de enseñar a cocinar a quienes pudieran leerlo, sino más bien para aprender yo. No imaginaba entonces que pudiera preparar tantas y tan variadas recetas. Hasta ese momento mis comidas se reducían a un determinado número de platos coincidentes con los días de la semana y algunas honrosas excepciones en celebraciones. Hoy me doy cuenta que no es tan difícil diversificar la dieta más allá de combinar ingredientes, y para ésto solo hay que aprovechar los de temporada, investigar algo y ponerle imaginación al asunto. Por ejemplo, un revuelto de verduras, ¿a que habéis hecho más de uno? Pues una vez realizado el primero ya sabemos de qué va el tema. Después eligiendo otros componentes y revolviendo conseguiremos ampliar horizontes. Soy consciente de que no arriesgo mucho en el arte culinario, siempre voy a lo sencillo, pero si de algo me he percatado en este tiempo es que mi tarea en este espacio no es la de un gran chef, ya los hay estupendos, es mostrar mi forma de cocinar a quien pueda interesar, además de ser una satisfacción personal. Por eso procuro no faltar a mis dos citas semanales. A mi me gusta compartir y afortunadamente siempre hay quien me lee.



Ingredientes:

-300 g de acelgas limpias
-300 g de ramitos de coliflor
-2 zanahorias
-1/2 cebolla
-40 g de piñones
-1 granada
-3 huevos
-Aceite y sal



Preparación:

Lavamos y troceamos las acelgas, yo compré una bolsa preparada en Mercadona. Las cocemos diez minutos en agua. Sacamos y ponemos en un colador para que escurran y se enfríen. Cocemos los ramitos limpios de coliflor y las zanahorias peladas y troceadas en rodajas unos doce o quince minutos. Escurrimos y reservamos. Picamos la media cebolla y la rehogamos en un fondo de aceite. Añadimos los piñones y damos unas vueltas para tostarlos un poquito. Incorporamos las acelgas bien escurridas, si es necesario las estrujamos con las manos, la coliflor y las zanahorias. Sazonamos y mezclamos. Batimos los huevos y añadimos a las verduras, a fuego medio revolvemos. Ponemos por último los granos de la granada que son los que van a dar el toque dulce al conjunto.


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